viernes

Me siento un poco como el viejo que sale de la carcel en Cadena Perpetua y luego no sabe muy bien lo que hacer. Obviemos que el tío se ahorca, vale? 

Llevo un par de días cumpliendo la jornada intensiva y no me acuerdo de cómo se descansa. Me tiro en la cama en busca de la siesta y en vez de dormir me dan ganas de ponerme a hacer flexiones. Hoy mismo me he dado cuenta de que no estaba bien en casa y he salido a la calle. Me compro un sandwich en el Starbucks y me tiro en el cesped de Plaza de España en mi enésimo intento de recrear en Madrid mi fantasía neoyorkina. Hay um escenario con un grupo de jazz, lo cual parece ayudar, pero nada más comenzar la actuación sale un mimo. Un mimo. Qué bajón. UN MIMO JODER!!! Empezó a pedir aplausos sin éxito y se fue por un lado del escenario con gesto de derrota, que es lo mismo que decir que un gordo salió de la sauna sudando. ¿Y por qué le seguí con la mirada en vez de concentrarme en la música?

Recuerdo estar en COU y encontrarme un día por el barrio a una amiga de una amiga. Esta no fue la mejor de las noticias porque la muchacha tenía más verborrea que una portera y, es importante señalar, también era fea como una portera. Todo esto sumado, y aquí viene lo importante, a un acento tan pijo como el que podais imaginar. No era pijo, era sobreactuado. Como tenía uno o dos años más que yo, le pregunté lo típico, que qué carrera había empezado… y juraría que me dijo Psicología en la Complutense. Ah! Ciudad Universitaria, qué bien, dije yo. No no, respondió ella, yo estoy…
Y entonces lo dijo. Sólo recuerdo un plano muy cerrado de su boca diciendo lentamente

EN EL CAMPUSZZZZ de ZSOMOZSAGUASZ

Me dieron tantas ganas de vomitar encima de ella como de besarla. En mi vida había oído a nadie soltar algo que sonara remotamente parecido a esos fonemas. Si alguien había inventado a los pijos fue para que ella dijese

EN EL CAMPUSZZZZ de ZSOMOZSAGUASZ

En lo sucesivo hice por encontrarmela todas las veces que pude y siempre conseguía llevar la conversación a un camino en el que ella tuviera que decir LA FRASE. A veces sólo conseguía un “Somosaguas” a secas, pero merecía la pena.

Esta mezcla de odio y fascinación es la que yo he sentido hoy viendo al mimo.

Y ahora, dentro de mi episodio de estrés y desasosiego, me voy a por un Whopper y a meter la moto en el garaje que es justo debajo del Low (el club de modernos en el que ví a Justice). Lo único que me apetece ahora es encontrarme a alguien conocido en la cola y que me meta dentro por los pelos. Arg.

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