Remember The Alamo

Agosto de 2004. 26 años y mucho miedo.
Imaginad por un momento que os meten en un cuerpo que no es el vuestro, con la particularidad de que lo que veis en el espejo es completamente idéntico a vosotros. Este era mi punto de partida hace cuatro años, después de una relación casi-marital infructuosa y de ver que no me queda más remedio que llevar a cabo, sin querer, algo que había envidiado muchas veces: vivir en un piso con amigos.

Esa vida en el cuerpo de otro me llevó a unirme a Javi, otra alma en pena víctima del desengaño, amigo con el que solía quedar para desahogarme durante los últimos coletazos de nuestras relaciones. Poco después llegó Eugenio, dispuesto a ser uno más en la búsqueda de piso.

Ese mismo mes, buscando sitio en el que vivir (en compañía del inigualable Joaquín), encontramos esto:

En uno de los movimientos más suicidas que hayamos hecho jamás, nos quedamos con un piso que nos enamoró pero que no podíamos pagar entre los tres y que sólo tenía dos habitaciones. Pero como los problemas están para solucionarlos, nos enteramos que un amigo de Nacho y Alberto busca piso en Madrid. Así fue como entró Borja Cobeaga y así fue como nació Alamo 6. Las habitaciones llegarían un poco más tarde después de que Javi y Dani se pusieran con el pladur, el pavés y la lana de roca. Aún no sé cómo, pero lo consiguieron.

Salir del hoyo en un sitio así fue inevitable, todo era bastante nuevo y emocionante. A veces parecía que podía pasar cualquier cosa: podían nominar a Borja a un Oscar, Corey Feldman podía hacerse una foto tumbado en mi cama o una pequeña congregación de amigos podía aparecer en el salón para ver Charlie y la fábrica de Chocolate.

¿Y qué hay de mis roommates? Cualquiera que haya pasado conmigo cinco minutos habrá podido comprobar que la relación con la gente que me rodea en este piso no es sólo de amistad, sino también de orgullo. A veces me siento un hermano pequeño fanfarroneando de los goles que ha marcado su hermano mayor en el equipo del barrio… pero no puedo evitarlo. Me rodea tanto talento que pienso que el mundo entero tiene que enterarse. Esto es la parte superficial, lo que trasciende. El resto no cabe en formato post.

Años después, ya con Jorge Alvariño reemplazando el hueco de Borja, en un country club a las afueras de Austin me reuno con mis compañeros de piso al lado del billar: “Chicos, mis días en el Alamo están contados. Me voy”.

Cada vez que vea el vídeo que hizo Jorge con las fotos del viaje… no, no tengo ni puta idea de cómo me sentiré. Ahora, quizás porque estoy un poco hecho mierda/sensible (hay que joderse con lo cíclico que puede llegar a ser todo) lo veo y me emociono, y eso que aún estoy dentro! Dentro de una semana, un mes, un año, no sé qué efecto que tendrá. No quiero pensarlo.

Muchachos, amigos y compatriotos de Álamo 6, nunca sabréis lo importantes que habéis sido en mi vida. Os quiero.

Este fin de semana dejo una de esas habitaciones que hicieron Javi y Dani y me voy a vivir solo.


Junio de 2008. 30 años y…

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