500.000

2009-12-07_033401

Eso es, me tatuaré a Piolín junto al rabo.” El motivo que ha llevado a este muchacho a tomar semejante decisión es un misterio que me acompañará toda la vida. No descarto que sea una forma de retrasar la eyaculación del mismo modo que otros usan la técnica de imaginarse a su abuela desnuda. Si a alguien se le ocurre algo, que lo diga.

Así es el porno, siempre proporcionando buenos momentos. Y ahora, a lo que veníamos: las tiendas de instrumentos musicales.

No las soporto. No es porque siempre haya un niño tocando el piano con un dedo a demasiado volumen, no, eso es una parte casi entrañable del paisaje. Lo que de verdad no aguanto son los vendedores.

Mi primera experiencia fue con 16 años. Iba con mi padre por la calle Cartagena a hacerme las pruebas de la alergia y justo pasamos por delante de una tienda de música. “Molaría entrar y que hubiera una oferta de guitarra acústica tirada de precio y que a mi padre se le fuera la cabeza y me comprara una. A que sí? A que sí?” Con este ridículo cuento de la lechera sonando en mi cabeza finalmente entramos y pregunté por las acústicas con voz temblorosa. “Pues mira, tienes esta por 500.000 pesetas…” El tío siguió hablando pero mis oídos se habían taponado como si una granada de mano hubiera explotado dentro de mi cráneo. Mi padre me miraba con cara de “”Este pobre es gilipollas” mientras yo me moría de vergüenza. Compré dos púas.

Ayer pasé por otra que hay cerca de mi casa. Pregunté por un ampli con el que poder cambiar un Marshall de 50W, demasiado potente y demasiado cascado para casa. Me enchufaron a un chisme que sonaba con la misma pureza que mi despertador mientras un dependiente que ni siquiera era el que me estaba atendiendo me decía “Qué, cómo suena, eh?” Pues sí, como el puto culo (para mis adentros). “Bueno, un poco más nasal de lo que esperaba”. El tío siguió defendiendo aquel pedazo de mierda diciendo que el de Los Secretos el otro día se llevó dos. Coño, haber empezado por ahí. Argumento ganador, no cabe duda, sobre todo cuando le había dicho que lo quería eran graves y un canal de distorsión potente.

Y sabéis lo peor? El tío ni siquiera me dejó una puta anécdota decente para contar en el blog, con lo cual si quiero desahogarme tengo que hacerlo así, por la cara, sin ninguna excusa que lo ampare. No importa, empiezo el post con un poco de porno y arreglado.

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