Albricias y zapatetas

Ayer en el Metro se me ocurrió el chiste cabrón definitivo, la peor gracieta sin gracia, la putada TOTAL. Se trata de un status update de Facebook que en mi caso quedaría algo como:

Rafa Gil (1978-2010)

Vale, sé que estando como estoy siempre de pitorreo y tal pues tendría menos calado pero yo estoy seguro de que, aún así, daría un mal rollo extraño. Si esto se le viera a alguien más taciturno en su actividad facebookera las consecuencias no se harían esperar. Todo esto me llevó a pensar que, dentro de las opciones de autodescripción que nos otorga la herramienta están declarar nuestro estado civil, ciudad de residencia, gustos… pero nada de si estamos vivos o muertos. Os juro que, viendo el nivel de inactividad de las cuentas de algunas de mis amistades, he llegado a sospechar lo peor.

Cada cierto tiempo se me ocurre escribir acerca de la muerte y nunca termino de arrancar. Es curioso como podemos leer en mil sitios que “por fin llegan los Beatles a iTunes!” (de verdad no conocían el eMule?) pero en ninguna parte nadie dice ni pío sobre cómo afronta o qué piensa de semejante momento. Yo el primero.

Creo que este halo de negritud viene por una conversación que tuve ayer con mi madre. Me acerqué a verla porque hace unos días, cuatro o cinco, tuvo un accidente en el cual afortunadamente no le pasó nada. ¿Qué fue? Algo tan absurdo como que estalló la olla exprés. Ella estaba justo fregando con lo cual sólo se llevó un pequeño chichón. La cocina es la que quedó hecha mierda pero evidentemente esto da igual. Lo que ella me contó fue lo que le dijo el chico que fue a cambiar la vitrocerámica rota.

Al parecer pocos días antes había tenido que ir a cambiar una vitro a otra casa en la que había estallado otra olla exprés. La cocina igualmente estaba cochambrosa pero aquella, además, estaba llena de sangre. “Es un poco fuerte, se lo advierto.” dijo el chaval. Según contó, aquella señora no tuvo tanta suerte. La olla le estalló en la cara dándole en los ojos. Perdió los dos.

Mañana vuelvo y cuento un chiste de Lepe o algo para compensar lo de hoy.

Escuchando; [Cibelle: City People]

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12 pensamientos en “Albricias y zapatetas

  1. ¿Mal rollo extraño? Mal rollo express, bruto, sin contemplaciones. 

    Hace un tiempo conocí a un tipo que tenía por startup una web que ofrecía servicios de “homenajes” a gente que muere, y lo que hacían eran quedarse con todas las cuentas que el sujeto tuviera por internet. Y después imagino que montaría un random de status, fotos y tuiters con FinalCut. Algo, no sé.

  2. Ya te digo.   Mi plan (si algún día me decido a implementarlo) consistirá en nombrar un Albacea Cibernético que, con acceso a todas mis cuentas en redes sociales, emita los pertinentes mensajes de despedida.  

    Claro que sólo necesito alguien de quien fiarme.

  3. Jodo! A mi abuela también le pasó eso, aunque, afortunadamente no había nadie en la cocina. Eso sí, las paredes parecían un Pollock de alubias.

    Nota mental: a partir de ahora, sólo fritanga.

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