La vacación. Día 2.

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Primer lunes de asueto. Despierto moderadamente temprano y bajo a desayunar y a leer un rato. A mitad de camino me doy cuenta de que me he dejado el libro en casa.
En la calle san Roque un tío normal mea en la acera, no en la pared: en la acera en mitad de la calle. Me mira, le devuelvo mirada de odio pero como soy un mierda no le digo nada. Llego a la cafetería. Cerrada.
Cruzo la plaza de la Luna (que no existe con tal nombre pero nadie la llama de otra forma) y me pido un cafe para llevar en Le Pain Quotidien, lugar que mi cabeza traduce sin remedio como EL DOLOR COTIDIANO con lo cual en vez de en una papelería parece que estoy entrando en una canción de Slayer.
Con mi café en la mano y la falsa ilusión newyorkizante que ofrece este gesto me dirijo al Fnac a comprarme un disco duro portátil que he visto en la web a un precio razonable. Está agotado. Subo a la zona de discos a ver si encuentro algún vinilo de oferta que pueda ser interesante (fracaso) y de paso veo a Marta que trabaja en esa planta (“hoy libra, ya mañana-si-eso”)
Vuelvo a casa, en la puerta del portal está la pilingui lectora. No lleva mucho tiempo en la calle pero desde que la veo siempre tiene un libro. Eso es algo que nunca entendí, no que ella lea sino que no lo hagan todas y es que, después de dos años viviendo en Desengaño, a veces me viene el pensamiento que lo peor de ser puta debe ser el aburrimiento. Vale, lo de follarse viejos tampoco lo incluyo en apartado Ventajas. El caso es que está leyendo La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y en mi cabeza empecé a fantasear con una conversación en la que le hablo de que David Fincher va a dirigir la trilogía en película y ella me mira como que no cae y yo le digo que es el del Club de la Lucha -no cae- y el de Seven y entonces se acuerda de que la película le gustó mucho pero el final no y yo por fin saco las llaves y cuando entro en el ascensor me pregunto por qué he interrumpido a la pobre señora.
El resto del día me lo he pasado haciendo fotos en un rodaje de unos amiguetes, en breve colgaré alguna.
¿Y mañana? Mañana tengo un vuelo a Italia, con un coche alquilado para recorrer la Toscana escuchando en loop el disco de Mondo Cane. El problema es que no cogeré ese avión, no recorreré la Toscana y dudo que tenga ánimos de ponerme el disco.
El próximo día más detalles.
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