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Hoy volvía de casa de mis padres, hacía ya tiempo que no pasaba por la Alameda, y en el Metro una chica subía las escaleras delante mío mientras chateaba por whatsapp con alguien que en la agenda aparecía como AMOR. Me hubiera encantado que no se refiriera a su novio, ni siquiera el antiguo jugador del Barça. No, lo emocionante es que estuviera hablando con EL AMOR con un Samsung Galaxy. ¿Qué coño le preguntaría?, pensé.

A veces me apetece escribir sobre estas subnormalidades y simplemente no lo hago. Por lo general todo pasa por delante en la escala de prioridades antes de sentarme a pensar en el blog, y con “todo” me refiero a urgencias del tipo “atender partidas de apalabrados”, “mirar en Reader los 800 posts sin leer de 9gag” o “contar a todo ser vivo que Sasha Grey me ha respondido en Twitter.

Retomo.
Creo que esta es una buena oportunidad para estar aquí y dar cuenta del momento en el que me encuentro. No pretendo que esto sea mi biografía pero de una manera un poco extraña vengo aquí a dejarme souvenirs de mi vida para ver en el futuro y acordarme de chorradas que me fueron ocurriendo por el camino. En algunos casos no son tonterías sino que hablamos de verdaderos hitos personales, y son estos de los que me da siempre me da más pereza hablar.

En esta ocasión debería contar cómo he llegado hasta aquí.

Esta es mi nueva agencia. Dos años en El Hombre con dos Cerebros teniendo que llevar el día a día en funciones que no son las que realmente me podían llenar nos dieron al Fortis y a mi material suficiente como para plantearnos lo que estábamos haciendo. Eso y problemas de todos los colores, hablo de tribunales, clientes que no pagan y dolores de cabeza acumulables a la propia dureza de llevar un negocio propio. Como podréis imaginar aquí no procede extenderme demasiado con todo esto, lo que sí está bien aclarar es que la empresa permanece abierta, en forma, sigo siendo socio y la amistad entre todos los que estábamos ahí sigue intacta. No podía ser de otra forma.

También se da la particularidad de que, 10 años después de empezar en esto, dejo de trabajar con Rafa Fortis, la persona de la que aprendí lo único que hace falta saber en publicidad: ya que estamos aquí 14 horas por dos duros, vamos a pasárnoslo bien. Y como hay mucha mariliendre que quiere ver donde no hay, seguimos quedando, pinchando (hace una semana lo hicimos en Valladolid) y riéndonos con nuestras gilipolleces. Como tiene que ser.

A pesar de que podría seguir escribiendo dos horas más, creo que no me dejo nada. Ahora que me he quitado de en medio hablar de lo importante espero poder sacar tiempo para volver aquí a contar tonterías de gente que me encuentro en el metro y cosas así. Y si no vuelvo a hacer otro post de “Perdón por llevar tanto sin escribir” y lo mando a esta página que encontré en el newsletter de Gus. El sitio: “Sorry I haven’t post”

Escuchando: [Tingvall Trio – Vagor]

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