Comecome carretera

Es curioso, no pensaba que el arranque por peteneras del otro día fuera a tener buena acogida. Realmente si algo no hice el otro día fue pensar, publiqué y punto, bastante liberador aunque el resultado fuera un poco petulante para mi gusto.

Nota mental: la palabra petulante es petulante.

Ahora estoy en Madrid, tumbado en el sofá bajo la atenta mirada del aparato del aire acondicionado. Desde que escribiera el otro día en el Starbucks de Sevilla hasta hoy han pasado unas cuantas cosas. Para empezar Matalascañas. El paso fue mejor de lo esperado y la actividad frenética: un inacabable cúmulo de espacios muertos al sol interrumpidos por paseos en bici y raciones de pescaíto frito en familia. El reencuentro con ese lugar en el que pasé algunos de los mejores momentos de mi adolescencia ha sido, contra todo pronóstico, emocionalmente aséptico. Con mi tendencia natural a la melancolía y el drama, daba por hecho que no haría más que recordar entre suspiros aquellos tiempos en los que nos reuníamos a cualquier hora en la playa a tocar la guitarra, beber y jugar al voley. No fue así. A excepción de un par de momentos de debilidad, el resto fue algo frío. Esto realmente está muy bien, al soltar lastre de lo antiguo sientes que puedes echarle más cuenta a lo que tienes delante que, al fin y al cabo, es lo que de verdad importa. Esta gilipollez no es un descubrimiento asombroso, es un “te lo dije” que me suelto a mi mismo para intentar ponerlo en práctica más a menudo.

Este encuentro con la playa duró algo más de 24 horas, el miércoles tocó volver a Madrid a hacer una parada técnica hasta el viernes: Madrid-Ponferrada (soltar a Paula en casa de su hermana), Ponferrada-Viveiro. Ahí me esperaba el Resurrection Fest, uno de los eventos del año de hardcore, metal y gente que grita en general. El motivo fundamental que me movió a semejante paliza en coche fueron Glassjaw, que si los conoces serás fan desde hace años y si no te suenan de nada no deberías ni intentarlo: te parecerán ruido. Para los primeros este vídeo que grabé yo mismo.
.

Grabé otro más que duraba el doble pero el iPhone me la jugó. #firstworldproblems.

Después de nueve años sin pasar por España pude verlos desde primera fila (Curro & Alex, os eché de menos bastante) y recordar esas canciones que tanto escuché aquellas dos semanas que pasé en el hospital hace ya unos cuantos años.

Además también vi a Unearth, Municipal Waste (gran descubrimiento) y Suicidal Tendencies, tan grandes como siempre. De ahí al coche… a dormir. No había alojamiento en todo el pueblo y acampar siempre me ha dado una pereza mortal así que ahí conseguí arrancar cinco horas de sueño y de ahí vuelta a Ponferrada donde me esperaba una boda. Aún no sé cómo pero aguanté hasta las cinco y pico… y al día siguiente otras cuatro horas de coche hasta llegar al sofá en el que me encuentro aquí tirado.

Y el miércoles, un año más, Palma de Mallorca.  Diez días. I believe in a thing called love.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s