Weekend update

Desde el viernes pasado estoy de vacaciones.
Desde el viernes pasado estoy de vacaciones.

Me encanta escribirlo, ahora entiendo a Jack Torrance.

Después de haber palmado la semana de vacaciones de navidad tocaba parar un poco. El plan era irme a Berlín a ver a amistades por ahí desperdigadas y a salir de Madrid para tener realmente sensación vacacional o no de puente largo. Pero no reparé en un matiz.

Esto es la previsión de ahora. ¿Se puede consultar en algún sitio el tiempo del pasado?

Durante toda esta semana el termómetro no tenía intención de subir de -3º en plan optimista y no, no quería acabar como Jack Torrance.

En lugar de eso estoy aquí en casa, intentando hacer el menor número de planes posible, tratando de encontrar algo de paz interior y perdiendo el tiempo sin sentirme culpable por ello. Ahora estoy escuchando por la ventana a los niños jugando al fútbol en el recreo. No les veo desde aquí pero me hace recordar a cuando yo era pequeño y desde casa de mis tíos en Sevilla veía a los preescolares  jugando en el patio del Claret. Cada año los niños eran diferentes pero el sonido el mismo. ¿Y qué hacía que yo no estaba también en el colegio? ¿Por qué me he acordado de esto cuando los chavales que oigo ahora están más cerca Hermano Mayor que de Supernanny?

Que la semana esté siendo tranquila no quiere decir que no esté teniendo sus alicientes. El domingo yendo a ver Lincoln conseguí batir un record: caerme de la moto. Dos veces. Con 100 metros de diferencia. Fue en la calle Mayor, casi en la Puerta del Sol. Había algún tipo de manifestación y a algún iluminati se le ocurrió echar aceite por la carretera para que la policía no llegara fácilmente o qué sé yo; me sentí como un personaje del Mario Kart al que le están jodiendo la partida. La moto bien y yo bien, iba muy despacio y sólo tengo un moratón en la pierna.

El miércoles fui a comer con Javi Alvariño con el que no había tenido oportunidad de hablar en condiciones desde hace bastante.

Sí, realmente fue una comida especial pero eso no bastaba, tenía que ser INOLVIDABLE. Para ello en vez de sacar el iPhone y tirar una foto opté por algo menos vulgar. Pensé… ¿y si me doy un cabezazo contra la inmaculada, transparente e impoluta puerta de cristal del restaurante para empezar a sangrar como un cochinillo y que den tres puntos de sutura?

Así, sí.

Escuchando: [Dean Martin – All I Do Is Dream Of You]

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