Evacuación!

El otro día me dejé fuera una curiosidad del viaje de vuelta Oviedo-Madrid. El vuelo era en Iberia y esto no es un detalle menor. Acostumbrado a hacerlo en Ryanair, poder volar sin oír promociones, loterías, gente aplaudiendo al aterrizar y basuras similares, es como ir en un jet privado atendido por scorts tailandesas, un lujo que crees reservado para una élite inalcanzable… algo que, simplemente, no te va a tocar a ti.

Pero ahí estábamos, por segunda vez en un mismo día. Todo había sido agradable: aeropuerto pequeño, breve control de seguridad, esperas mínimas. No había Red Bull en la cafetería pero bueno, tampoco nos vamos a poner exquisitos. Ya en el avión, una vez acomodados en nuestro sitio (fila 9 si mal no recuerdo) se acerca un azafato de aspecto aniñado.

qSí, con aniñado me refiero a esto.

“Perdonen, hablan ustedes español?” El auxiliar de vuelo se está dirigiendo a los de la fila de detrás nuestro. Vuelve a repetirlo, esta vez a los del otro lado del pasillo. Digo yo que ya sería malaostia que no hablaran español haciendo un Asturias-Madrid, pero bueno, allá él. A mi lado asistía a este trajín Ale Lavezzolo, director de servicios al cliente de mi agencia con un miedo a volar que oscila entre alto-considerable y el jodervamosamorirtodos. Una vez el señor azafato se cercioró de que los presentes no hablaban bable, continuó. “Están ustedes sentados en la fila de emergencia…” Ah, era eso! Joder, cuanta pompa y boato para decirles simplemente que no pongan ninguna bolsa en el suelo que obstaculice el… “y procedo a comunicarles algunos datos que pueden resultar de su atención: en caso de accidente, ustedes estarían encargados junto a la tripulación de ayudar al desalojo del avión. Para desbloquear las puertas deben girar la manivela que…” Ale abrió los ojos como una lechuza empapada en speed mientras al otro lado del pasillo José e Iñaki, los otros dos componente de la expedición asturiana, se descojonaban como hienas al ver cómo a nuestro amigo nos miraba atónito sin dar crédito a lo que aquel tipo estaba diciendo. Afortunadamente ese tipo ya no tendría mucho más que decir, no?

NO.

“Si ven FUEGO o bien oyen gritar ‘EVACUACIÓN, EVACUACIÓN, EVACUACIÓN’ comiencen con las labores de…”

Mi padre antes de jubilarse trabajó toda la vida en el aeropuerto, con lo cual he tenido la suerte de hacer vuelos transoceánicos en la cabina de un avión y de perderle el respeto al pilotaje después de ver infinidad de veces desde dentro un aterrizaje o un despegue. Pero no, en aquel momento aquel tipo consiguió acojonarme como cuando M.A. tenía que  volar en el Equipo A. Mierda, con un poco de esfuerzo podía llegar a escuchar en mi cabeza el sonido de un motor estallando.

Esto no fue todo ya que, iIncluso después de las instrucciones aquel tipo seguía habiendo interrogantes: ¿y si dicen sólo dos veces “EVACUACION”? ¿Deben los ocupantes del pasillo de emergencia seguir durmiendo como bebés ya que no hay nada de qué precuparse? ¿Y si dicen EVACUACION tres personas diferentes, cada una una vez? ¿Y si lo hubiera dicho yo? Más aún, ¿cuánto tiempo hay que esperar después del tercer EVACUACION para no precipitarnos en caso de que hubiera un 4º “EVACUACION” que lo anulara todo? Maldita sea, en ese pasillo sólo debería ir sentado Jack Bauerl

jackbauer

Ale creo que no pudo decir lo mismo, pero mi susto duró poco. Después del madrugón de aquel día no pude evitar caer fulminado incluso antes de despegar. Al final va a estar bien eso de que en los aeropuertos de Asturias no vendan Red Bull.

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