Principio del final, final del principio

Rooibos con ciruela, definitivamente el departamento de I+D de infusiones de Mercadona ha dado con una combinación que haría llorar a Ferrán Adriá. Tú, sí tú, persona encargada de monitorizar la reputación online de la marca, comunica personalmente lo fan que es uno de Madrid de eso y del chocolate negro con pepitas de cacao. Gracias, my amigo.

giphyHace una semana a estas horas me estaba escabullendo de la fiesta de despedida de Félix, un director creativo de Contrapunto, agencia en la que empecé a trabajar. El muchacho se va a Ogilvy Brasil de jefazo y era un bonito momento para celebrar su nuevo cargo y despedirnos en condiciones. No sé, por algún motivo pensé que estábamos hablando de unas cañas en algún bar infecto pero no, el lugar era una discoteca y allí había mucha, muchísima gente. En la propia entrada descubrí lo que iba a ser el patrón general de la noche: encuentros inesperados uno detrás de otro. Inesperados, ya sabes, de esos que dices “Pero bueno, cuánto tiempo!” y luego comentas sorprendido “estás igual” o te callas como una puta si el decoro lo requiere.

Siempre me alegro al ver caras conocidas de esas con las que compartes un momento de tu vida y luego se pierden de vista; el encuentro es siempre un viaje en el tiempo, los temas de ahora son charla superficial y lo que de verdad apetece recuperar son los recuerdos. De aquella época hay unos cuantos: Los bailes de Cabrera, los paseos pensativo por el pasillo de Carlosjor, Miki imitando al del Gorbea, Montero enmarronándote un viernes, Miguel Angel misterioso debajo del flexo, Duarte dando latigazos en el pasillo, Lorena y sus ataques de risa, el humor psicópata de Fernando, las one hit party con Patispsycho aka La Pacheco, Rafa y sus aportaciones decorativas al despacho, los ránkings de “a quién te tirarías primero de cuentas”, llegar los viernes a trabajar a las 11, Joseba contando pelis de Canal+ en la pecera…

Hace ya 14 años de todo aquello. La épica que la nostalgia le da a todo consigue sacar brillo a lo que debería ser vulgar, pero lo cierto es que no lo fue. Éramos muy jóvenes y muy idiotas, todo estaba empezando o acababa de hacerlo para nosotros y realmente teníamos la sensación constante de que todo lo que estábamos viviendo era especial e inolvidable. Eso lo recuerdo bien.

Y aquí volvíamos a estar. Por un segundo nos creímos que era uno de esos jueves en La Galería y que estábamos intentando que Tomás no nos robara la copa; parecía un buen momento para hacernos una foto.

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Ya sabéis, por los buenos tiempos.
Aquellos.

Y estos. Sé que antes de lo que imagino estaremos diciendo “¿Te acuerdas de cuando Félix se fue a Brasil?” Ah… el loco mundo de echar de menos en tiempo real.

Algo parecido me pasa con la promoción que acaba de terminar en la escuela. Justo un día antes estábamos haciendo la fiesta de fin de curso en el karaoke de Mostenses, mítico lugar, y la verdad es que no sabía muy bien si lo que celebrábamos era un final o un principio.

Y por si alguno de mis alumnos lee esto, que no sé yo, aquí va Mi Consejo Final™: intenta hacer que este sea tu hace 14 años de dentro de 14 años. Espero que ya lo sea.

IMG_0425Escuchando: [Low – Silver Rider]

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3 pensamientos en “Principio del final, final del principio

  1. Era fan fanérrimo de Patispsycho y su blog desde la distancia. Cuando me vine a vivir a Madrid a menudo me pregutnaba qué habrá heho con su vida y por qué abandonó el blog, que era LO MÁS!

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