Cóctel de tormenta

No es frecuente que Madrid huela a tormenta. Es raro de cojones que Madrid huela a tormenta. Sí, esto parece un poco más preciso. Esta es una de esas raras noches en las que la ciudad parece un prado o al menos el peregrino concepto de prado que yo puedo tener en la cabeza, que vete tú a saber.

Estaba a punto de acostarme y al ir a cerrar la ventana del salón el aire casi frío me ha despertado lo justo para llevarme delante del ordenador a intentar poner un poco de orden. En mi cabeza, no en el blog. Además de la insípida lista de cosas que hice en el anterior post, también apunté, como quien no quiere la cosa, mi momento de insensibilidad a medio camino entre lo zen y lo inerte. El reverso tenebroso de la paz interior, podríamos decir. ¿Que me roban el móvil con todas las fotos del viaje a Nueva York? Qué se le va a hacer. ¿Que me caen siete premios en un mes? Bueno, seguro que mi familia se pone loca de contenta. Vale, probablemente esto no tenga nada de tenebroso pero definitivamente no es muy emocionante. Hasta el miércoles pasado.

Captura de pantalla 2015-06-11 a las 19.08.46

Concierto de Standstill en la Riviera. Último en Madrid antes de separarse. Salen al escenario respirando hondo e intentando quitarle emoción al asunto consiguiendo tan sólo dejar claro que aquel momento les tiene emocionalmente rotos. Estupendo, aún no había sonado una nota y ya habían conseguido impregnar el aire de tragedia. No lo pasé bien. Mi conexión vital con esta banda es extraña e intensa y aquel concierto empezaba a parecerse cada vez más a la despedida de un ser querido que no vas a volver a ver nunca más. Y esto, es un problema. Cuando voy a un concierto SOLO estoy ahí, no pasa nada en ningún otro sitio, no me interesa demasiado hablar con la persona que tengo al lado… estoy dentro porque no hay antes ni después, sólo ahora. Problema: “Ahora” no existe cuando te da por imaginarte en el futuro echando de menos ese último concierto en el que te encuentras. Paradoja temporal. Boom. Finaliza, se encienden las luces y tú, en lugar de pensar en lo que has tenido piensas en lo que no vas a tener y la bajona llega fuerte. Tristeza. Confusión. Eh… un momento, buenas noticias! SIENTO COSAS!

giphy
Pasan tres días y estoy en Berlín. El azar ha querido poner en la misma semana dos conciertos de bandas que han sido, y son, desproporcionadamente importantes en mi vida. En este caso, Faith No More. Por contextualizar de un plumazo, se trataba de la gira de presentación de su nuevo disco, algo que nadie imaginó que pudiera llegar a pasar ya que se separaron en el 99. Pero ocurre. Y salen al escenario y sonríen y saltan y se dejan la vida. Y yo salto y sonrío y pienso que aquello se va acabar y va a ser terrible; luego pienso que hay algo peor que el final del concierto y es que te mueres y dejas de escuchar música y que eso tiene que ser jodidamente aburrido. Pero ello saltan y sonríen y yo vuelvo a estar ahí. Dentro. El show termina y llega la confusión, pero también la felicidad.

Faith-No-More-©Hillarie-Jason-8

He estado en el mejor concierto de mi vida y debería pensar en cuánto lo echaré de menos pero no es así. Lo que queda es satisfacción. Semejante cóctel de emociones es curioso pero vaya, si tienen que ser dos conciertos los que me den un vuelco al corazón, que así sea. No sé, me pongo a leer lo que he escrito y suena extraño. También lo es que huela a tormenta en Madrid.

Escuchando: [Gosh – Jamie xx]

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