Sobre lo grande y lo menos grande

Domingo. Estoy tumbado en la cama, suena Nils Frahm y entra luz por la ventana. Más allá de las hojas de los árboles amenazando con caer, no pasa absolutamente nada. No tengo planes y estoy en la putagloria. Empiezo a sospechar que, más que Nueva York, mi sueño dorado es jubilarme a los 40.

img_6033

En este mundo de laxitud y holgazanería vacacional también pasan cosas. El lunes estuvimos viendo a Louis CK, por ejemplo, y creo que nunca en mi vida me he reído tanto. TANTO. Cuesta creer que un show de comedia pueda llegar tanto en algo de las dimensiones del Madison Square Garden pero vaya, es Louie.

Siguiendo con los mitos, al día siguiente pude quitarme la espina de hacer el tour por los estudios de la NBC. Hace cinco años no llegué por 15 minutos, hace dos estaban de obras y esta vez, al fin, me hice con una entrada. Estuve dentro de 30 Rock, en el plató del Tonight Show, me crucé con Fred Armisen… pero lo que más me voló la cabeza, fue esto:

Ahí estaba, el estudio 8H de Saturday Night Live. Silencioso, sin iluminar, sin apenas vida; realmente no hacía falta más.

Ahora es viernes,  son las 3:07 am. También estoy tumbado en la cama. Lo que empecé a escribir el otro día lo dejé a medias porque tuve que salir a comer o algo así. Vetetúasaber. Esta noche se han cumplido tres semanas desde que llegamos, y aún queda otra y casi tres días más. Me encantaría tener la calma suficiente como para escribir cada día, ordenar todo lo que estoy viviendo, pero sobre todo hablar de cosas pequeñas de esta ciudad; intentar buscar el motivo por el que no es raro ver gente sola sonriendo por la calle, de Riverside Park, de los delis que encuentras en cada esquina. Me encantaría no tener nada que hacer y hablar de lo extraño que resulta volver a tener ganas de ver la tele. De hacer zapping y pasar de Jimmy Kimmel a Fallon y de ahí a Colbert y de ahí a Seth Meyers y si eso un rato de James Corden. De ponerte cruzarte con The Voice y no poder despegarte ni un minuto. De la sensación de ver los Emmys en directo.

Lo cotidiano es fascinante y eso suele desconcertar porque de algún modo es como viajar en el tiempo. De repente eres un niño otra vez, todo es nuevo, no sabes nada y lo único que te queda por delante es aprender y descubrir.

Hay sitios en los que a veces pasa. En Nueva York parece que no haya un minuto que no sea así.

Anuncios

2 pensamientos en “Sobre lo grande y lo menos grande

  1. Recuerdo que cuando te conocí, en el maldito bus de la Sepulvedana (o puede ser que de Chorizonte???) estuvimos hablando un buen buen rato y te conté que había estado en NY un mes de intercambio en una casa con una familia americana. Era como 1998-99 no recuerdo…siempre recordare el grito de entusiasmo que lanzaste…lo que te alucinó. He vuelto unas 4 veces más. Y me pasa como a ti, exactamente, vuelvo a ser una niña.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s