Nara // 2 de julio. 2:54 am

Esta mañana, bueno, esta tarde debería de decir… no podría decirse que estamos madrugando, llegamos a Nara. Para nuestro segundo día completo en Japón decidimos alejarnos de Osaka y aprovechar para coger el tren e irnos al interior del país.

Dentro de las miserias del turismo survival hay cosas como “los cajeros no nos dan dinero”. Probamos en muchos, pero no había suerte. Al fin, no sin pocos problemas de comunicación, una señora mayor-no-muy-mayor nos indicó dónde había uno que sí aceptaba tarjetas internacionales. Una vez lo conseguimos, volvimos a su ventanilla a por un mapa y le preguntamos por dónde pasar la tarde. Nos marcó un camino y, sin dejar de sonreír, nos hizo un gesto de “por favor, no os vayáis todavía!” Se dio media vuelta y sacó una estrella de papiroflexia que había hecho ella misma. “It’s a present, ninja star…” e hizo el gesto de lanzarlas. Nos dio dos, una para cada uno y nos dijo adiós en español.

Aquí tenéis que hacer el esfuerzo de creerme, ok? En aquella señora, había cariño real. Nos lo dio de corazón, porque sí, porque aquí la gente es amable y respetuosa de una forma que no podría compararlo con nada. Constantemente. La cajera. El guarda jurado del metro. El señor al que le cedes el asiento y cuando se va del vagón se acerca a darte las gracias de nuevo y decirte adiós. La chica que le preguntas por un sitio para comer y te acompaña dos manzanas en la dirección contraria a su camino.

Me duele la cabeza de todo lo que he visto en estos días. Es casi una indigestión emocional por no haber podido procesar aún todo lo he he tenido delante. Sin ir más lejos, cuarenta minutos más tarde de que nos regalaran las estrellas ninja, esto.

AQUÍ VA UNA FOTO DE UN TEMPLO BESTIAL, PERO OS ACORDÁIS QUE NO PUEDO SUBIR FOTOS, VERDAD?

En pendientes: Osaka y Miyumi. Me voy a dormir. Mañana intento subir lo que he escrito. Algo. Todo. Ya veré, ahora me duele la cabeza.

Anuncios

Taipei // 29 de junio. 8:48pm

Tengo dos opciones. Puedo pensar en lo majo que ha sido un chaval que se está sentado en el 9F, junto a quique, que antes de despegar nos ha compartido su 3G o bien puedo ir a la azafata, pedir cubiertos y clavarle una cucharita de café en la arteria femoral a la hija de la gran puta del asiento de delante que, cada vez en mis rodillas rozan un pixel su asiento se da la vuelta y me mira con cara de psicópata (probablemente blandiendo una diabólica sonrisa oculta tras esa mascarilla que solo le deja al descubierto los ojos). En lo que vienen con los cubiertos aprovecharé para escribir. 

Estamos volando entre Hong Kong y Osaka, a donde llegaremos en un par de horas, una semana después de que empezara todo. No me hace falta releer todo lo anterior, esos post mal escritos y que aún no he enviado, para saber que no he contado NADA y dentro de tanta superficialidad lo que me he dejado fuera del tintero es Taipei. 

Después del caos entre divertido y peligroso de Shanghái, Taipei parece algo así como el hermano empollón, a ratos una suerte de cruce entre China y Dinamarca. Kind of. Es fácil sentirse cómodo ahí para un europeo, la ciudad se nota que lleva mucho tiempo mirando a Occidente… dios, la imbécil esta se sigue echando hacia detrás, apretando… Me está jodiendo la rodilla… Hmmmmrppprffff…

Sigo. Rascacielos, autopistas, taxis que parecen coches sacados del Need for Speed y un tufillo general de que tecnológicamente nos funden a pesar de que por todas partes hay casas cayéndose a cachos. La gente es espectacularmente simpática, dato importante. “Eso es porque vienes de Shanghái!” nos decía Vince (en español, por cierto). Vince es un amigo de Alex Katz que pasó un año en Madrid y con el que nos pusimos en contacto para salir a tomar algo por la zona piji de la ciudad. Espectacular noche, ya lo creo. Volviendo a la gente, sí, en Shanghái son un poco más hardcore que en Taipei, pero por lo general no tuvimos demasiados problemas. 

De Macao ya he contado un poco por encima y no hay mucho más. Estando ahí le di muchas vueltas al concepto del lujo. Otra cosa para la lista de temas sobre los que me gustaría escribir con tiempo (lol) es lo infantiles que me resultan los conceptos de lujo y glamour. Y no se trata de ningún manifiesto sobre el materialismo, socorro, sino… bueno, cuanto toque. 

Hong Kong, me quedé ahí en el post anterior. Es con diferencia el sitio en el que menos tiempo hemos estado y ha sido una pena. Pero no. Mexplico. (Esta ahora se pone a dar culazos al asiento, madrededios, a ver cuando llegan ya los utensilios y arranco la matanza). Hong Kong es Europa. Es Estados Unidos. Es Nueva York. Tiene hasta una plaza con pantallas que se llama Times Square. Es loputomás porque, conociendo NY y otras zonas de China, es cómodo. Es casa. 

Y ahora, Japón. 

Macao // 28 de junio. 7:36pm

Domingo, 19.15. Cuál es el siguiente hueco para escribir? Por supuesto viajando. Esta vez en un ferry de Macao a Hong Kong. En esta especie de Andorra china hemos estado unas treinta horas, un tiempo bastante razonable para conocer el lugar y darse cuenta de si estás en la City of Dreams como ellos dicen o en una réplica de Las Vegas para millonarios orientales. 
Respuesta correcta: LA B. 
Ya me extenderé sobre esto en algún momento. Espero. 

El lugar es barroco, auténtico en su exceso, decadente y absurdo a ratos, pero vaya, hemos pasado una de las noches mas divertidas de nuestra vida. Si no estuviéramos llegando es cuando tendría que hablar del protagonista de esta parte del trayecto, y es que creíamos que viajábamos a Macao y resulta que veníamos a ver a alguien que no conociamos: Josep.

Shanghái // 24 de junio. 10:15pm

No sé cómo, pero ya es jueves. Jueves noche en algún punto entre Shanghái y Taipei a bordo de un Boeing 747 de China Airlines. La primera etapa del viaje este loco al que Quique y yo hemos decidido titular #BodasdePlataAsianTour ha terminado. 

(Pausa para cenar. Nos han puesto unos tallarines con pollo y brócoli bastante decentes, una ensalada de algo que desconozco y un tomatito cherry; de postre un bizcocho de naranja algo seco que se dejaba comer. También tres trozos de fruta: sandía, melón y otra cosa blanca con semillitas negras. Desde fuera podría confundirse con sushi. Soy un cateto, que alguien me ayude a distinguir semejante alimento). 

Además de haber perdido la funda de mis cascos pijos, lo peor de esta primera parte del viaje es el tiempo que hemos pedido en… el viaje. Salimos el lunes a mediodía, escala de tres horas en París y llegada a Shanghái ya el martes casi de noche por el cambio horario. Un momento, he dicho escala en Paris? 

AQUÍ DEBERÍA PONER UNA FOTO MÍA CON CAROL EN EL CHARLES DE GAULLE, PERO NO ESTOY DIENDO CAPAZ DE SUBIR NINGUNA A WORDPRESS, ASÍ QUE VAN A QUEDAR UNOS POSTS BASTANTE SOVIETICOS. PERDONEN LAS MOLESTIAS.  

Antes de embarcar subí una foto diciendo que parábamos ahí. “Estás de coña.” Un whatsapp de Carol diciendo que está en Barcelona embarcando rumbo París. Cinco minutos que nos vimos ahí, que no nos dio tiempo ni a casarnos ni nada pero bueno, al menos nos hicimos unas fotillos haciendo el subnormal. Como es mi blog puedo permitirme decir subnormal sin que ningún colectivo se inquiete, verdad? Maldita sea, estos tiempos que corren… Prosigo. 
Tras tropecientas horas de un viaje menos insoportable de lo que esperábamos, orfidales mediante, llegamos al aeropuerto de Pudon en el que nos dejamos estafar un poco con el servicio de taxi. Nada grave. Y de aquí en adelante, China. De ahí hacia atrás, lo que creía conocer de China. Los prejuicios. Inevitables prejuicios. Imprescindibles prejuicios. Quien no tiene opiniones preconcebidas de algo es porque no ha pensado nunca en ello, pero estando en una ciudad como Madrid con una población china tan numerosa, es difícil no tener tu propia idea de lo cómo son o de dónde viven. 

Después de este freestyle de obviedades, un día y medio para observar una ciudad de 26 millones de habitantes en el país más grande del mundo. Una puta mierda de valoración es la que se puede hacer en semejantes condiciones pero vaya, ES LO QUE HAY. ”

“Madrid? Spain! I know… small country, right?” nos dijo en un inglés de pronunciación imposible el tipo del aeropuerto que nos estafó un poco con el taxi pero nos dio igual. Y sí, qué coño, pues small country, qué le vas a decir. Después de ponernos en nuestro sitio, China. Ahora sí. Ya habíamos llegado. Edificios gigantes, tiendas pequeñas a punto de derrumbarse, grandes vallas con marcas de moda. Infraestructuras y carreteras que hace que nuestras autopistas sean sonrojantes. Mugrientas motos eléctricas que circulan por donde quieren y lujosos coches en igual proporción. El trafico más jodidamente caotico que jamás pudiera imaginar. 

Y qué hay de ellos? Son enérgicos, amables, temperamentales, impredecibles, espontáneos y más modernoscosmopolitas de lo que imaginaba y más sonrientes de lo que conocía. Me ha gustado tratar con ellos. 

Vaya, aterrizamos. Ya seguiré en otro momento. Es curioso, no tengo ningún prejuicio de Taiwan. Qué pasará, qué misterios habrá?

#BodasDePlataAsianTour

Son las 12:56pm del domingo 5 de julio. Estoy con Quique en un apartamento de Tokio arrancando la tercera y última semana de un viaje que nos ha llevado por Shanghái, Taipei, Macao, Hong Kong, Osaka, Nara, Kioto hasta llegar a donde me encuentro ahora. Lo de bodasdeplata? Nos hemos inventado eso con la excusa de que hace 25 años que somos amigos, aunque lo cierto es que llevamos hablando de hacer este viaje desde que éramos unos adolescentes raperos. 

En algunos huecos minúsculos he dejado apuntes de algo que luego debería ser un post en condiciones, pero no tengo tiempo para escribir DE VERDAD el millón de cosas que tengo en la cabeza que apenas puedo digerir, WordPress no me está dejando subir fotos a través de 3G y además con el iPad no escribo a velocidad taquígrafo precisamente. Conclusión? Tomaos esto como mínimos apuntes absurdos, no como un relato de lo que hemos vivido. Mejor aún, lo que estamos viviendo: una de esas cosas que sabemos que nos va a acompañar durante el resto de nuestra vida. Que no me quiero poner intenso, pero es que VAYA.

Para algún documento gráfico con el que ilustrar esto, date un paseo por mi instagram.

Cóctel de tormenta

No es frecuente que Madrid huela a tormenta. Es raro de cojones que Madrid huela a tormenta. Sí, esto parece un poco más preciso. Esta es una de esas raras noches en las que la ciudad parece un prado o al menos el peregrino concepto de prado que yo puedo tener en la cabeza, que vete tú a saber.

Estaba a punto de acostarme y al ir a cerrar la ventana del salón el aire casi frío me ha despertado lo justo para llevarme delante del ordenador a intentar poner un poco de orden. En mi cabeza, no en el blog. Además de la insípida lista de cosas que hice en el anterior post, también apunté, como quien no quiere la cosa, mi momento de insensibilidad a medio camino entre lo zen y lo inerte. El reverso tenebroso de la paz interior, podríamos decir. ¿Que me roban el móvil con todas las fotos del viaje a Nueva York? Qué se le va a hacer. ¿Que me caen siete premios en un mes? Bueno, seguro que mi familia se pone loca de contenta. Vale, probablemente esto no tenga nada de tenebroso pero definitivamente no es muy emocionante. Hasta el miércoles pasado.

Captura de pantalla 2015-06-11 a las 19.08.46

Concierto de Standstill en la Riviera. Último en Madrid antes de separarse. Salen al escenario respirando hondo e intentando quitarle emoción al asunto consiguiendo tan sólo dejar claro que aquel momento les tiene emocionalmente rotos. Estupendo, aún no había sonado una nota y ya habían conseguido impregnar el aire de tragedia. No lo pasé bien. Mi conexión vital con esta banda es extraña e intensa y aquel concierto empezaba a parecerse cada vez más a la despedida de un ser querido que no vas a volver a ver nunca más. Y esto, es un problema. Cuando voy a un concierto SOLO estoy ahí, no pasa nada en ningún otro sitio, no me interesa demasiado hablar con la persona que tengo al lado… estoy dentro porque no hay antes ni después, sólo ahora. Problema: “Ahora” no existe cuando te da por imaginarte en el futuro echando de menos ese último concierto en el que te encuentras. Paradoja temporal. Boom. Finaliza, se encienden las luces y tú, en lugar de pensar en lo que has tenido piensas en lo que no vas a tener y la bajona llega fuerte. Tristeza. Confusión. Eh… un momento, buenas noticias! SIENTO COSAS!

giphy
Pasan tres días y estoy en Berlín. El azar ha querido poner en la misma semana dos conciertos de bandas que han sido, y son, desproporcionadamente importantes en mi vida. En este caso, Faith No More. Por contextualizar de un plumazo, se trataba de la gira de presentación de su nuevo disco, algo que nadie imaginó que pudiera llegar a pasar ya que se separaron en el 99. Pero ocurre. Y salen al escenario y sonríen y saltan y se dejan la vida. Y yo salto y sonrío y pienso que aquello se va acabar y va a ser terrible; luego pienso que hay algo peor que el final del concierto y es que te mueres y dejas de escuchar música y que eso tiene que ser jodidamente aburrido. Pero ello saltan y sonríen y yo vuelvo a estar ahí. Dentro. El show termina y llega la confusión, pero también la felicidad.

Faith-No-More-©Hillarie-Jason-8

He estado en el mejor concierto de mi vida y debería pensar en cuánto lo echaré de menos pero no es así. Lo que queda es satisfacción. Semejante cóctel de emociones es curioso pero vaya, si tienen que ser dos conciertos los que me den un vuelco al corazón, que así sea. No sé, me pongo a leer lo que he escrito y suena extraño. También lo es que huela a tormenta en Madrid.

Escuchando: [Gosh – Jamie xx]

Diecisiete

1. Rodaje para Juegaterapia con Risto Mejide, Chicote y el Hombre de negro.
2. Apagón en Malasaña.
3. Pinchar en el Passenger.
4. Concierto de Menilmontant Swing.
5. Escribir un artículo sobre el primer disco de Body Count para el Popular 1.
6. Concierto de God is an astronaut con Raquelines, la inmigrante argentina.
7. Concierto de Charles Aznavour con mi madre.
8. Rodaje de Paf (más adelante ya se sabrá de qué se trata algo con ese nombre). Escuchar el nuevo disco de Faith No More.
9. Arrancar con unos amigos lo de #MadridConManuela.
10. Tatuarme. Dolor.
11. Me dicen que he ganado en el Fice un bronce, dos oros y el Grand Prix.
12. Tocar una cutreversión al piano con Nikki.
13. Pinchar en el Passenger y encontrarme allí con Javi Alvariño, Elizalde y Sunny, una antigua alumna búlgara.
14.Final de Mad Men.
15. Final de la temporada 40 de Saturday Night Live con Louis CK.
16. Escribir esto.

Vuelco cual lista de la compra lo que me ha pasado o he vivido desde la última vez que escribí y me siento como un traficante contando billetes con desgana antes de meterlos en una bolsa del Decathlon. No le doy mucha bola a las alegrías y las tristezas no me afectan demasiado; a primera vista es difícil distinguir si esto es el nirvana o entumecimiento emocional. Sea lo que sea, me gusta. A veces.

17. Hoy me acuesto antes de las dos.

Captura de pantalla 2015-05-20 a las 1.50.43

Escuchando: [Lion – Four Tet]

GSD

Ha pasado una cosa curiosa. Ocurrió ayer y hoy se ha repetido: el efecto hábito ha surtido efecto. De repente me apetece… hmmm… retomar esto. Que no es que lo hubiera dejado pero vaya, ni frío ni calor.

Creo que puede tener que ver que, después de semanas de concursos, gripes e incidencias diversas, estoy notando que en la agencia hay una cierta calma y eso consigo traducirlo en orden.

soulfulsoles.blogspot

Sí, por algún motivo estoy consiguiendo organizarme para hacer cosas como comprar plátanos, llevar unos altavoces a arreglar o decidir con quién tatuarme una cosa que se me vino hace tiempo a la cabeza. Para ello he preguntado a amigos expertos del asunto y ellos me han recomendado a un tal Brujo, el cual me ha convencido bastante. Hoy hasta me he pasado por el estudio y ya tengo cita. 13 de mayo. Con todo esto he pensado que tendría que existir una persona que fuera como un agente de tatuadores. Alguien a quien le dices “Quiero hacerme una pin up en color con un toque realista” y te mande a un sitio y si le dices “quiero tatuaje japonés new school” te mande a otro. Él se quedaría con un porcentaje de la operación y todos felices.

Pero a lo que iba; me gusta el hecho de que cada vez, tatuarme sea un acto menos intenso y coñazo, más intuitivo y menos cerebral. Para el primero estuve más de dos años pensando qué me hacía, para el segundo dos meses. Este se me ocurrió hace no demasiado tiempo y tampoco le he dado demasiadas vueltas, tan sólo sé que quiero hacérmelo.

Ya lo escribí el otro día, cuanto menos piensas más haces. Tatuarte. Escribir un post porque sí.
Todo un mundo de posibilidades.

giphy

Deception Has A Way With Words – I Hear Sirens

Sábado y domingo

Casi. Intenté lo de un post al día y bueno, seis de siete. Como las siete de la mañana viene siendo la hora a la que me acuesto cada sábado después de pinchar en el Creisi (sala Charada, para los interesados), motivo por el cual las fronteras entre días en el fin de semana tienden a desdibujarse.

Quizás haya sido demasiado poco tiempo como para sacar conclusiones, pero la verdad es que este reto de escritura semanal ha sido un poco decepcionante. O clarificador. No siento que me haya aportado nada abrir editor cada día a escribir algo sintiendo que no tengo nada que decir, que tan sólo lo hago por una especie de apuesta conmigo mismo en la que si pierdo no pierdo nada y si gano, no gano nada. Hace años era diferente, los comentarios de los blogs eran los lugares de encuentro y subir un post era una mini convocatoria para que aparecieran Patricia, Cascante, Curro, Tolo, Pacharán, Miriam Flechete, Chemote…

Es verdad que esto puede estar sonando un poco… no sé…
dawson_crying

pero lo cierto es que sólo un poco. Muy poco. Ahora hay otros sitios en los que ese toque humano ya se consigue a lo grande y realmente lo único de lo que se puede tener nostalgia es de que el recinto sea más íntimo. La magia de los comienzos. El primer disco. Aquellos conciertos para cuatro gatos.

Para lo que sí me ha servido este experimento mierder es crear un mínimo hábito con el que no tenga que hacer ningún Anuncio Oficial® para que yo asome por aquí y eso ya me parece que ha merecido la pena.

Y ya que estoy, sí hay dos anuncios oficiales, dos cosas de esas que han pasado en las últimas semanas y que deberían constar aquí por la cosa mía completista de no saltarme páginas. La primera fue participar como jurado en el Anuario del Club de Creativos, un honor del que mi yo estudiante de Publicidad de 20 años jamás habría dado crédito. Además, conseguí entrar cuatro veces en el libro, dos con el spot de Aegon y dos con Peleas de Tetas. Una de ellas con bronce. Mucha ilusión.

Lo otro es que en junio-julio me voy con Quique a China y a Japón. Añado que en junio también me voy a ver a Faith No More a Berlín. Sobre todo estoy ya escribiré bastante (espero).

¿Y hoy? ¿Qué estoy haciendo hoy? Nada. Es el primer día de las últimas dos semanas en las que se han juntado los astros para que en el último momento la agenda se me libere. Después de eso, claro, surgen otra media docena de planes que he rechazado con reacciones de todos los sabores, desde la comprensión frontal a la indignación manifiesta pasando por el mosqueo velado. No importa. Hoy la única prioridad, la verdadera urgencia, el único compromiso ineludible era mirar por la ventana.

Captura de pantalla 2015-04-19 a las 21.57.27

Luego ya, si eso, escribir un rato.

Escuchando: [Symphony – Man Is Not A Bird]

Viernes

Escribe borracho, corrige sobrio. Hemingway tenía razón. En estos tiempos en los que tener un blog es hablar del Apple Watch o de lo cuqui que es un restaurante vietnamita a cinco minutos del centro, ponerse a escribir un viernes a las tres de la mañana en estado etílico y corrigiendo dos veces cada palabra que escribo, debería considerarse una excentricidad. Y una imprudencia, añado.

Ha sido una noche intensa. Primero el concierto de Sick of it all y el regreso del Antikaraoke han sido una suerte de elixir de la eterna juventud en la que tenía todo el tiempo 17 años, con la diferencia de que en la cartera había dinero.

Luego el alcohol ha ido ganando y al final me he ido a casa como siempre: con los cascos puestos, solo, sin despedirme. De la euforia del concierto a terminar la noche escribiendo y escuchando The Cure.

emo-bunny

Menos mal que he corregido sobrio…